Una de las principales diferencias de las lechugas vivas es que se comercializan conservando su raíz. Esto permite que el producto mantenga durante más tiempo una sensación de frescura y una textura más próxima a la de una lechuga recién recolectada. En Endinava cultivan distintas variedades mediante sistemas hidropónicos, entre ellas Batavia, Lollo, Hoja de Roble y Salanova® Trocadero.
El cultivo hidropónico permite que las plantas crezcan directamente en agua con una solución nutritiva, sin necesidad de desarrollarse sobre suelo tradicional. Este sistema facilita un crecimiento homogéneo y permite controlar mejor las necesidades de la planta durante todo el proceso de producción.
Además de mantener la raíz, este método de cultivo ayuda a reducir el uso de determinados recursos. Endinava destaca que sus sistemas permiten disminuir considerablemente el uso de pesticidas y optimizar el consumo de agua frente a métodos convencionales, dentro de una estrategia orientada hacia una producción más eficiente y sostenible.
Desde Sartaguda, en Navarra, Endinava combina experiencia e innovación para producir alimentos frescos durante todo el año. Su apuesta por las lechugas vivas se suma a una trayectoria iniciada con el cultivo de endibias y a nuevos proyectos como la producción de higos ecológicos, siempre con la calidad del producto como uno de sus principales objetivos.





